lunes, 28 de noviembre de 2011

Por no ponerle freno (2ª parte)


Por no ponerle freno a mis instintos
el límite crucé de tu paciencia,
ahora ponle tú la penitencia
a este corazón de vino tinto.

Por no ponerle freno a mi lujuria
probé el pastel de fresa de otra boca,
ahora soy consciente que me toca
sufrir la incontinencia de tu furia.

No niego la existencia del desliz,
negarlo ni te alivia, ni me ayuda,
y al fin aunque lo niegue no lo borro.

Por no ponerle freno a mi nariz
mordí tu piel besando otra desnuda...
y no pido perdón, pido socorro.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Para dos pieles



A Laura (Por una imagen)
En fin que voy del cielo a los abismos
con una rapidez contranatura,
será que estoy rozando la locura,
y el cielo y el infierno son lo mismo.

Lo mismo escupo fuegos de artificio,
que pienso en dedicarme un harakiri,
y así, mientras vomito un arcoiris
me ocupa la demencia el edificio.

Piso las flores negras que cultivo,
No necesito ya ningún motivo
para viajar por estos carruseles.

Lo mismo nado en fango que alzo el vuelo,
o caigo desde arriba y  rompo el suelo...
Ya ves... un corazón para dos pieles.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Será que decliné la penitencia


Será que no he sufrido y que me cuesta
ponerme en el lugar del derrotado
será que el vil destino del ahorcado,
ni me ve, ni me roza, ni me apesta.

Será que no he sufrido y que no sé
de hiel, de abandono, de abucheos,
Será que el triste destino del reo
ni me apesta, ni me roza, ni me ve.

Será que del dolor, por referencias,
será qué decliné la penitencia
de andar doblando siempre la cerviz.

Será que aunque haya canas en mi sien
prefiero a vivir mucho, vivir bien,
y no me queda más que ser feliz.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Estarás vivo.


Tú que notas el frío del invierno,
y atraviesas en vida el purgatorio,
que acusas del placer lo transitorio
y acampas cada noche en el infierno.

Tú que has sufrido, tú que has derramado
la lágrima de sangre más amarga,
que arrastras tu condena dura y larga,
Tú, viejo; tú, maltrecho; tú, olvidado;

No llores, para nada sirve el llanto,
saborea el dolor como un manjar,
sopesa con cuidado lo que escribo:

Jamás sufrió la roca del espanto
que sufres en tu triste caminar...
mientras haya dolor, estarás vivo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Sin tu venda


A Lourdes Recalde

Al verte, lo normal, para mi gusto,
sería que pararan los relojes,
que erigieran por ti uno o dos bustos
allí donde a tu boca se le antoje.

Que llovieran jazmines a tu paso,
como en un musical hecho a medida,
que se cayeran llaves, libros, vasos,
y que se arrepintieran los suicidas.

La verdad, no lo entiendo y hasta dudo,
si no será que estoy exagerando,
cómo es posible que no se quede mudo
el universo al verte caminando.

El caso es que a mis ojos el misterio
de no ver cómo el mundo te idolatra,
si no me acerca raudo al cementerio
engorda la factura a mi psiquiatra.

Y mi psiquiatra dice: -"Pero chico,
¿no ves que tu verdad no es absoluta?".
Pero yo ni lo veo y ni claudico,
cómo negarte, si mordí tu fruta.

Y como la manzana a Blancanieves
la deja sin sentido; tus ojazos,
tu voz o la manera en que te mueves,
me afecta a la cabeza como un mazo.

Y vuelvo a preguntarme: -"¿Pero cómo
el mundo no lo ve?,¿cómo es posible?".
y pierdo la razón, pierdo el aplomo,
y exploto y se me saltan los fusibles.

Me consta que hay alguno que te ronda,
alguno que quisiera mi pellejo,
y sueña con que tú le correspondas,
planchando el uniforme de cortejo.

Lo que no entiendo, lo que me subyuga,
es no contar por miles tus Romeos,
ni hordas de Cyranos a la fuga,
tratando de sacarte un escarceo.

Que no entiendo el amor si no es contigo,
Y no entiendo que el mundo sí lo entienda,
y no entiendo la vida sin tu ombligo,
y nada ven mis ojos sin tu venda.

martes, 15 de noviembre de 2011

Será una amarga despedida



A José Luis R. Grima
Será que tengo esta tendencia al desvarío,
será que dudo y cuando dudo soy más yo,
será que el tiempo es un estorbo,
si no lo bebes sorbo a sorbo,
será que no soporto el frío
y mi querencia al extravío
va a peor…
O… ¿qué será?, ¡joder, qué lío!.

Será que en este escalofrío
quizás no tenga la razón.
Será que en este sueño mío
no hay sitio para un polizón.

Será que el odio no parece una salida,
será que el miedo no me permite gritar,
será que caigo en la penumbra
y el ojo no se me acostumbra,
será que hay sal en esta herida
y que he perdido la partida
sin jugar.
Será una amarga despedida.

Será que el precio de la vida
es demasiado para mí,
Será que pida lo que pida
es menos de lo que perdí.

Será una amarga despedida...

lunes, 14 de noviembre de 2011

Cantos de sirena


Jugándole al futuro con faroles,
jamás podré vencer, por eso pierdo,
por eso los laureles que recuerdo,
no aroman, de mi sien, los caracoles.

Y cuando la batalla está perdida,
y arrastro el corazón, como alma en pena,
la miel de la canción de la sirena
se empapa entre la costra de mi herida.

No negaré que, a veces, la victoria,
perdura mucho más en la memoria;
negarlo es no afrontar la bancarrota.

El caso es a mi juicio no es tan grave,
y aquel que la ha sentido, ya lo sabe,
la infame dignidad de la derrota.


viernes, 11 de noviembre de 2011

A este lado del mar.


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Aunque ella era la estrella más bella
a este lado del mar,
Me susurraba de un modo, del todo,
digamos que, singular.

Yo era el tipo que veis ¿creeis
que voy a engañaros? Pues no.
Y sin embargo esa dama su cama,
sin miramientos, me abrió.
Y sin embargo esa dama su cama,
sin miramientos, me abrió.

Y como en esos momentos que os cuento
yo no me atrevía a querer,
aquella dulce sirena,  de pena,
quiso acostarse otra vez.

Yo pude ser su amorcito y un grito
de miedo me hizo dudar,
porque ella era la estrella más bella
a este lado del mar.
porque ella era la estrella más bella
a este lado del mar.

Y siendo, como era ella, la estrella
más bella de la región
Miróme y cuando ella mira y suspira
destroza su corazón.

-"Princesa, ¿porque te aflijes?". Le dije,
cuando la vi suspirar,
Y ella con una mirada, callada,
no se atrevió a contestar.
Y ella con una mirada, callada,
no se atrevió a contestar.

Cuando recuerdo mis pasos, el caso
de esta historieta de amor
Lleno de remordimientos me miento
-"Tal vez no fuera un error"-.

Y así se pasan los años y araño
mi piel, por no recordar
a la que era la estrella más bella
a este lado del mar,
A la que era la estrella más bella,
de los dos lados del mar.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Hay sitios donde no. (O... lo que pasa por oir a Krahe)

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Yacer bajo el abrigo de un talud,
tratando de alegrarte cada hueco,
provoca tu gemido y tanto eco
que no puede evitarse el alud.
Nos deja secos,
la nieve...
¡Vaya ataúd!

Hacerlo en un solar no es oportuno,
pues siempre hay una cámara indiscreta,
que capta tus hazañas de bragueta,
Para el archivo personal de alguno.
Y vaya jeta,
¡caray!
si ese alguno, no es uno.

No es cómodo en el centro de trabajo,
no mezclaré el placer  con la tarea,
que el jefe va y después me piropea,
y claro, los piropos, los encajo:
"¡Pero qué ideas!,
señor...
Usted mucho más majo".

Hacerlo en el inhóspito Sahara,
a lomos de un enclenque dromedario.
Cuando el calor se vuelve extraordinario,
jugar al teto es cosa de majaras.
Por el contrario,
ojalá,
me equivocara.

No se te ocurra hacerlo en un estadio,
que no te pueda nunca el entusiasmo.
Un gol en contra cortará tu orgasmo
y al dia siguiente por el extrarradio
Con gran sarcasmo
Sonará
Tu historia por la radio.

Hay sitios donde no, 
por más que insistas.
Lugares donde cortan
las aristas.

Hay sitios donde no
vale la pena
Lugares donde cuesta
una condena.

Hay sitios donde no,
es que no pega,
lugares donde sobra
la refriega

Hay sitios donde no,
por más que quieras,
Lugares donde nunca
es primavera.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cinco sentidos


El olor de una ausencia mojará mi almohada,
el aroma salvaje de un adiós aberrante,
en el tálamo herido, una duda, un silencio,
una mano cerrada, un angosto pasaje.


El sabor del olvido tomará mis papilas,
el amargor intenso de un abismo y su sombra,
En las manos ajadas, una tibia esperanza,
una risa perdida, una paz que se ahoga.


Una luz inquietante regará mis estancias,
con el halo solemne de lo desconocido,
en los ojos vacíos, un tal vez, un quien sabe,
Una sombra incipiente, un vergel ya marchito.


Un reloj a lo lejos recitará su mantra,
el tic-tac que me estampa en el cuello su canto
un rumor en el viento, en el eco una espada,
un estruendo, un chirrido, un sonido de pasos.

Lacerados los dedos sentirán el suplicio
la tortura que ejerce un vacío sin tregua,
En la piel quebradiza, una vía de agua,
una cruel campanada, una muerte certera.