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jueves, 10 de abril de 2014

Por el alambre


Apaciguar mi instinto criminal,
envejecer con cada despedida,
desordenar el orden natural,
echar vinagre y sal en mis heridas.

Deshabitar las plantas de mis pies,
arrancarle los ojos a este luto,
hallar la solución cuerpo a través,
aprovechar más tiempo por minuto,

Cortar otro capullo de alhelí,
amanecer anclado a una botella,
ofrecerle la luna al maniquí,
dejar que los fantasmas dejen huella.

Asesinarme el dedo corazón,
curarme las cornadas que da el hambre,
volverme de tu misma condición,
lanzarme a caminar por el alambre.

Acaparar el oro de Moscú,
contradecir a los que nada dicen,
guiñarle el ojo vago a Belcebú,
utilizar a quienes me utilicen.



domingo, 13 de enero de 2013

Canciones de Jacques Brel


Hoy tengo la mirada más triste que otras veces
triste como esa historia de amor que nunca fue,
será quizá que pronto va a arreciarse el invierno
y que canta la noche canciones de Jacques Brel.

"No me dejes" repite, en un francés tranquilo,
mientras cae la lluvia golpeando el cristal,
"No me dejes" insiste, sabiendo que es inútil,

"El amor será ley" "Ne me quitte pas".

Mientras, todo sucede como en una película,

los títulos de crédito son como una canción:
Tu nombre repetido como una letanía.
Cómo no haber querido quererte sin guión.

Pero ya no estás cerca, París arde a lo lejos
Ya no canta la noche, ni tiembla el colibrí,

me descubro una arruga dando sombra a mi ceño
qué lejos está ahora el chiquillo que fui.

Hoy tengo la mirada más triste que otros días
será que estoy cumpliendo con esto de crecer
será quizá que pronto va a arreciarse el invierno
y que canta la noche canciones de Jacques Brel.



domingo, 6 de enero de 2013

También hay vida

Los trenes que se alejan, las rendijas
por entre las que el frío me hace mella,
el nudo la garganta que degüella
los duelos, los quebrantos, las torrijas.

Las maletas perdidas, las autopsias
que nunca llevan a ninguna parte,
el vandalismo por amor al arte,
la cura de humildad de las biopsias.

Este eterno retorno al desamparo
que sufro cada vez que tu alma en pena
decide prorrogarme la condena:
hacer de tu presencia un lujo caro.


Este hueco en el quicio de la puerta
este iceberg rondando por el piso,
Este horrible dolor sin previo aviso
que dejas en mi cama ya desierta


Huir hacia las fauces del hastío
dudar hasta del último recurso
probar ante el espejo otro discurso,
amodorrarse en el escalofrío.

Abrir la puerta suturando heridas
romper las viejas fotos amarillas
luchar por no rascarse las postillas
aprender que sin ti también hay vida.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Mientras todo pasa


Mientras el mundo gira insoportable,
con el chirrido de su maquinaria nauseabunda.

Mientras las chimeneas crecen 
como debieran hacerlo, en su lugar, las amapolas,
vomitando la cantidad exacta de veneno
que permite la ley, abominable.

Mientras se desmoronan los valores
y engendramos nuevas generaciones
de hombres grises y mujeres grises,
y niños grises de alabastro.

Mientras proliferan ratas, sanguijuelas,
y un manto de moscas pertinaces
se sacude en el tul
de una bailarina incrédula y enclenque.

Mientras la sangre fluye, desterrada,
mojando el cerco, las fronteras, 
los paños ondeantes de los mástiles,
los diamantes, los relojes de oro
los pisacorbatas.

Mientras se tambalean los cimientos
de lo que pudo ser y no quisieron,
de lo que debía ser y no exijimos.

Mientras la ametralladora aniquila,
mientras la excavadora aniquila,
mientras el hambre aniquila,
mientras el hombre aniquila.

Mientras todo pasa,
te comerás una manzana...
y yo te veré tan hermosa...

domingo, 23 de diciembre de 2012

Desde hoy hasta ahora, palabras para Noa.




"(...) lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso"

José Agustín Goytisolo


Para que tú las leas cuando cumplas más años
escribo estas palabras,
                              ahora,
                                        mientras duermes:
Para pedir perdón por los errores
que habré de cometer o he cometido.

Para que sepas que ahora, mientras lees
yo sé lo que no sé a esta hora en que escribo:
que el presente es un viaje eterno de ida y vuelta
desde lo que es y ya será, 
                                         hacia lo que es y antes era.

Este que escribe ahora era tu padre
cuando tenía en los dedos el temor al olvido,
a repetir patrones aprendidos y erróneos
cuando dudaba entre sí mismo
y su sombra de entonces.

Para que tú las leas cuando cumplas más años
y entiendas simplemente que no importa qué has hecho,
que hoy apuesto todo al amor que ya tengo
nacido para ti desde hoy hasta ahora.

Y si acaso las lees y aún  no las comprendes,
comprende que te escribo para que tú las leas
y las comprendas ahora que has cumplido más años.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Hemorragia



Roja la herrumbre,
aferrándose a los cierres,
recorre irremediablemente
recónditos raíles.
Ráudo el terror se restriega
y deja un rastro imborrable,
incorrompible, irreparable.

Rápidamente todo alrededor se ralentiza,
el retroceso derriba los herrajes,
las correas restallan en un ronco rugido,
como de hierro rompiéndose,
resquebrajándose.

Roja la herrumbre
se derrama, 
y riega esta hemorragia
la rara realidad,
ruin,
que nos rodea.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Será que he muerto


Si puedes leer estas palabras
será que he muerto alguna vez
y te he encontrado en esta nueva vida,
y sigues siendo rotundamente tú,
pese a los tránsitos.

Será que al fin, 
después de tanto tiempo,
tomo conciencia,
veo,
me descubro,
y entiendo que jamás estuve lejos
y que cuando me fui,
te dije,
te conté,
te susurré
hacia dónde me iba.

Si puedes leer estas palabras,
-leer que he estado muerto-
sin torcer el gesto y sin asombro,
siendo rotundamente tú, sin condiciones,
será que lo sabías,
será que te tocó esperarme.

Ha sido hoy, lo juro, ha sido hoy,
cuando he desenredado la madeja,
y al fin te he visto en vidas tan ajenas
y en muertes tan, totalmente, insufribles.

Y si, por el contrario,
mi voz te suena extraña,
hablando de otras muertes -ya tan nuestras-,
quizá te sirva para abrir los ojos,
y no negar los hechos evidentes.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Para decir amor.


Para decir amor como tan solo
pueden hacerlo algunos elegidos.

Para llenar cada intersticio con sus letras,
arrastrándolas... 
                               no.
No es arrastrar,
porque arrastrar lacera,
y deja hollín, y barro,
y sangre, y fuego...
                            y... duele.

Para decir amor como tan solo
pueden decirlo algunos elegidos.

Para impregnarlo todo con sus letras,
sin permitir un ápice de dudas
bajo su manto limpísimo.

Para eso estoy aquí,
aunque no pertenezco a la raza
de los elegidos.
Por eso ensayo una vez más
con estas letras,
y una vez más lo intento
y me postulo.

martes, 11 de diciembre de 2012

Descalzo


Por no sentir el frío
bajo mis pies descalzos,
enarbolo una bandera
ajada ya
              y sin vida.

No temen mis huesos,
(sempiternos andamios cristalinos)
el antiguo dolor,
el lejano dolor de esta frontera.

Para abrigar las manos,
entono el último compás,
(el más alegre),
del réquiem que jamás nos compusieron.

Por no sentir el frío
bajo mis pies desnudos,
camino sobre ascuas
con una determinación adolescente, 
y todo es mágico:
Asciende el calor por la escalera
igual que un hatillo de globos,
una bandada de pájaros,
un rumor, un amor...
como la espuma.

Regreso, sobre la incandescente 
huella de mi paso hambriento,
allí, donde me esperas,
con tu risa cantora y tu mirada de almendra.

Y todo es ya calor bajo este peso
que se posa decidido y rotundo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Contra pronóstico


Porque contra pronóstico he llegado a este estado,
y por saber si soy o sólo lo parezco,
atisbo ante el espejo arruga tras arruga
buscando un punto al fin, que confirme mis miedos.

No trato de engañarme, mi verbo no me viste,
me viste un uniforme poco cualificado,
escribo, sin embargo, pero no sé si soy
un poeta o si solo, a veces lo aparento.

Prometo redimir pecados juveniles
como olvidar a Lorca, pasar de Gil de Biedma,
no aferrarme a la voz de Don Ángel González,
ni susurrar palabras de Neruda o de Hierro.

Tal vez si empiezo ahora, dentro de veinte años
tendré la cama hecha y no importe el uniforme,
el hoy es una página con borrones pueriles
porque he llegado a este estado contra todo pronóstico .

viernes, 30 de noviembre de 2012

Olor a Infierno


Qué más quisiera yo que este declive,
que esta falta total de fuerza y ganas
no barriera el paisaje y sus contornos.

Cómo me gustaría rebelarme,
alzar mi voz al viento, hallar el modo,
de girar la moneda a mi favor
como un hábil tahúr, como el destino.

El caso es que el ingrávido jadeo
que astilla la razón y la costumbre,
con su terco vaivén insoportable,
con su tic y su tac, su escalofrío,
arremolina papeles amarillos 
a los pies de mi puerta carcomida.

Es posible que un trino vacilante,
un trémulo canto incandescente
cauterice sin miedo las heridas.
Tal vez el sol, mañana, u otro día
acaricie la suave decadencia
y la vida florezca en estas grietas.

El caso es que un olor es imborrable.

Cuando la pituitaria se amotina,
y devuelve rescoldo a la ceniza
nada se puede hacer, estás perdido.

Así, desde el edén, algunos días,
podremos percibir olor a infierno.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Estará hecho

Aguza el oído, pon la máxima atención,
detrás de ti, en este mismo instante
se alza amenazante la mano
que acabará contigo.
Percibe su sombra.
Siente la vibración sutil del aire,
o su emboscado aroma...

Recurre, si aún puedes,
al vestigio,
a las ruinas humeantes de lo que fue en su día,
(un día gris, y lejanísimo),
el instinto.

Entonces (si lo logras), podrás prever,
y estar a salvo, quizá mágicamente.

Como la gacela, que se arquea,
antes incluso de que el viento
arrastre, oportuno, el hedor del guepardo,
agazapado y hambriento.

Ahora puedes respirar tranquilo,
ya se ha acabado el poema y la mentira...

Si he conseguido que un instante
hayas sentido el vaho y la amenaza...
Si esta no es la primera vez
que miras de reojo,
entonces... estará hecho.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Frío


El frío, otra vez el frío frío,
ese miserable frío que apuñala,
que atenaza cada músculo 
en convulsión microscópica
casi imperceptible,
pero innegable al fin,
como su fría sombra.


El frío es quien envuelve
ahora nuestro lecho...
con su lengua glacial
sus helados contoneos,
con su gélida mirada lasciva
de Lolita desvalida y hambrienta.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Para eso: mis dedos


Por volver a los días en que fuimos felices
y lanzábamos piedras al espejo del río;
para volver al prado donde las golondrinas
hacían piruetas despreocupadamente.

Por acabar con este temblor, ya recurrente,
con esta pesadilla que persigue y acosa;
para volver al lecho donde todos los miedos
fueron exorcizados, y arrancados de cuajo.

Por extirpar las dudas, en fin, los titubeos,
que nos hacen perder un tiempo indispensable;
para volver al tiempo donde todo era fácil,
y el amor era amor, y no lo que sangramos.

Por encender la mecha de la traca final,

la que nos turbe a todos, sin ningún miramiento;
para decir las cosas que quisiera decir
y mi boca se calla... para eso: mis dedos.

martes, 16 de octubre de 2012

Insomnios

 
Yo también me pregunto en mis noches de insomnio
si esto que me rodea no será un espejismo,
un edén confortable después de la hecatombe
que dejó hecha una ruina mi realidad de niño.

¿Quién sabe si este verso que escribo en esta hora
redunda en el vacío de un eterno presente?
¿Cómo afirmar que todo es distinto a esa nada
que segrega una hormona que precede a la muerte?

Quizás aquella ola que me hundió en los noventa
en una playa extraña, jamás soltó su abrazo.
Y no llegó un muchacho a sacarme en volandas
y me llevó la muerte en un feroz zarpazo.

Pero entonces me pongo en otra tesitura
y dudo de la vida que viví hasta esos años,
¿quién dice que no soy quien corrió en la avenida
y cayó de un disparo en una nube de pájaros?

Lo sabrás


Atravesar la luz que apenas cubre
la escuálida virtud de tu zapato,
abalanzarme contra tu sonrisa

de insulsa damisela invertebrada.

Voy a romper la norma establecida
para besarte allí, donde la náusea
sádicamente dicta sus espasmos.

Para apartarte al fin de la estampida
y evitarte un sarcástico epitafio
aclarate la estúpida sonrisa
amarme, lo sabrás, no es la respuesta.

miércoles, 10 de octubre de 2012

La instantánea


Algunas veces, sólo algunas veces,
decir adiós bajo la lluvia fría
nos envuelve en un halo tan solemne
que disipa el sabor a despedida.

La clave no es la lluvia sino el gesto
de alzar en el andén nuestro pañuelo,
sin encoger los hombros o cubrirnos
con un periódico de ayer,  mojado.

Ahí nace la magia.

La instantánea
será (como ha de ser) en blanco y negro.

Y, ¿qué importa la historia, si la escena
transpira más amor que lejanía,
y menos desazón, y más ternura?

Algunas veces, cuando todo fluye,
el hecho de existir bajo la lluvia,
más que existir, insisto, es exhibirse.



viernes, 28 de septiembre de 2012

Me intuyes lejos


Por regresar indemne,
por salvarme de esta quema vil y sistemática,
por haber sabido saltar en el último segundo
y alejarme del choque, rodando,
en posición fetal, sobre el asfalto.

Por no traer noticias desde el lado salvaje,
por haber sobrevivido a la hecatombe
dejándome fluir,
sin miedo y sin inquina,
como fluyen los pies de esa muchacha
que baila despacio para que la miren.

Por salir victorioso de esta guerra
que ya libraron otros y perdieron,
por haber esquivado las pedradas
y los gritos, y la sangre,
y una rabia incontenible y brutal,
que horada como un cáncer,
la piel y la sonrisa.

Por no saber venderme a la desidia
por esforzarme...
por ser...

Me intuyes lejos

martes, 18 de septiembre de 2012

Porque al amor le canto


Porque al amor le canto como un niño,
temblorosas las manos, y no es hora
de andar balbuceando, este silencio
me temo, suena ya más que su eco.

No obstante, la palabra que mereces,
la que añoras, amor, sí, la que callo,
resuena entre mis labios, aún sellados,
igual que una canción, que no se olvida.

De tanto que me das, que yo te escriba
los más hermosos versos de la historia,
nunca será algo más que un dato inútil.

Si prestas atención, oirás silencio,
un hermoso silencio que acompaña,
como la soledad de los orgasmos.

martes, 11 de septiembre de 2012

Que siempre fueron nuestros.


Si vuelve la desidia a alzar su mano
y este septiembre embiste, y mina, y marca,
veremos cómo el tiempo se derrama
sin habernos contado una palabra.

La horas, los minutos,
este dolor de tripa,
este cabreo,
este terco zumbido insoportable
que no permite otra voz
que este silencio.

Ahora que el calor se desvanece
como en un ciclo sin fin de pleamares,
la órbita se aleja,
y de la fuga
no salen más que notas discordantes...

Pero ahí sigo yo, erre que erre,
con el ojo en el verso que atraviese
la estepa solitaria,
el gris desierto,
tal vez haya mejores,
pero a veces,
prefiero conformarme con los míos...
que siempre fueron nuestros.