sábado, 6 de marzo de 2010

Sensaciones



Hay una pregunta que jode sólo por oírla, y que además se repite a lo largo de la vida con una frecuencia aproximada de una vez al año:

¿Cómo te sientes ahora que has cumplido 5 años?
¿Cómo te sientes ahora que has cumplido 15 años?
¿Cómo te sientes ahora que has cumplido 25 años?


No sé porqué, siempre hay alguien que te hace la preguntita... y tú te quedas así, con cara de gilipollas diciendo topicazos del calibre 33 del tipo:

- "Bien"
- "Un añito más"
- "parece que fue ayer que tenia un año menos"

Cuando en realidad lo que te gustaría es decir:

- "Pues mira, ahora que he cumplido X añitos me siento igual que ayer, cuando tenia (X-1) añitos... imbécil"

Ayer, me formularon una pregunta muy, muy, muy parecida, pero una pregunta como la de ayer solo se la hacen a uno, una vez en la vida:

¿Cómo te sientes ahora que eres padre?

Y tras esa pregunta se queda uno con cara de gilipollas, mirando a su recién nacida hija y sin ser capaz de encontrar las palabras que definan esas sensaciones.

Después de veinticuatro horas voy a intentar responder, pero me va a costar hacerlo.

Ahora que soy padre, me siento muy perdido, porque los bebés son muy bonitos, pero no traen manual de instrucciones.

Ahora que soy padre, me siento afortunado, porque a pesar de lo difícil que ha sido, tanto Noa, como mami, están muy bien. (Y por eso hay que dar gracias).

Ahora que soy padre, estoy muy sorprendido, porque no imaginaba lo increíblemente fuertes que son los pequeños con horas de vida, lo que curiosean, la manera de mirar que tienen, como alucinando con cada cosa.

Ahora que soy padre siento felicidad, pero no esa felicidad que dicen que se siente justo antes de sentir la felicidad, sino una felicidad completa, sin resquicio alguno y además inquebrantable, de esas que aunque no se quedan para siempre dejan marcado al que la siente para el resto de la vida.

Ahora que soy padre siento incredulidad, porque aunque viva, respire, llore y pese casi 4 kilos, tengo que mirarla y remirarla, para confirmar que esa naricilla es igual que la mía, y que esa boquita dulcísima y pequeña es igual a la de mami.

Ahora que soy padre siento mucho orgullo, por haber recorrido este viaje junto a ella, la mujer más dulce, tierna, adorable y fuerte que ha conocido alguien jamás, su mami.

Ahora que soy padre me siento más cerca de las cosas hermosas.

Ahora que soy padre me siento más lejos de lo que hace daño, pero preparado para afrontarlo todo.

No sé, ahora que soy padre, entiendo que sea tan difícil responder a esa pregunta.

Puede que tenga más hijos, pero sólo Noa podrá decir que me ha convertido en padre...
Gracias por eso, pequeña.

De tanto que la quiero ya no entiendo cómo se puede querer tanto.