domingo, 17 de octubre de 2010

Insomnio


La noche deja paso a la alborada,
pesa la nuca, la mirada escuece,
el gallo está cantando y no parece,
que acuda hoy la bruma a mi almohada.

Los sueños que no sueño languidecen,
y esperan otras, nuevas madrugadas.
Pero el insomnio da cartas marcadas,
y el tiempo de dormir se desvanece.

Igual que el negro lodazal me estanco,
palpito, sudo tinta, escribo, leo,
deambulo sobre páramos desiertos.

La noche que era negra queda en blanco,
las manos que aprisionan a Morfeo
me mantienen el sueño bien despierto.