lunes, 15 de febrero de 2010

Nada


Nada más que el amor te pertenece;
ni el alma, ni los huesos, ni la espuma.
Solamente el amor, la sutil bruma
que los ojos de Zeus enternece.

Sólo el amor, ni espalda, ni cintura,
ni cuello, ni cadera, ni rodilla,
sólo el amor, su luz que en sol brilla,
sólo el amor, su frágil hermosura.

Sólo el amor te pertenece, amada,
ni páramo anhelante, ni recodo,
ni fuego, ni volcán, ni mi almohada.

Sólo el amor, el resto será lodo,
el resto es humo, borrachera, nada,
sólo el amor, porque el amor es todo.