viernes, 19 de febrero de 2010

Cuando muere el poeta


No tengo en las manos
más que polvo y olvido,
ese vacío inefable
de las máquinas.

Nada queda ya
de las guirnaldas,
de las fuentes de luna,
de los horizontes...

Cuando muere el poeta
todo es polvo y ceniza,
todo papel que huye...
bibliotecas en llamas.