viernes, 24 de septiembre de 2010

No dejes para mañana...

El agente me dio el alto.
Sin perder los nervios detuve el vehículo.
El agente se acercó parsimoniosamente a mi ventanilla y me hizo un leve gesto para que bajara el cristal.
Actué con estudiada naturalidad.
Quitándose las gafas de sol me espetó:
-"¿Qué lleva usted en el maletero?"
Mirándolo por encima de las gafas, conteste sin inmutarme:
- "Un rallador de queso que he comprado en el centro comercial."
-"Está bien, prosiga."- Me dijo, colocándose de nuevo las gafas de sol.
Y eso hice.
Mientras subía la ventanilla y aceleraba alejándome de allí pensé:
-"Ya va siendo hora de deshacerme del cadáver descuartizado de la prostituta polaca."