viernes, 12 de octubre de 2012

Veranillo de Membrillo


La niebla, a veces, tiene algo de velo
que opaca el aire y vuelve misteriosa
la luz de las escenas más hermosas,

borrando la frontera tierra-cielo.

Y si se desdibujan los contornos
la imagen cambia y no nos pertenece,
toma prestado el mar lo que parece
un chorro de vapor, aire de horno.

Y allí, donde se pinta el horizonte,
siembra algodón la niebla y saca brillo
al espejo empañado de sus manos.

Vuelve la niebla mar, lo que era monte,
y este calor da carne de membrillo
restándole el otoño a este verano.