martes, 8 de enero de 2013

Canción del pirata


Pese a mis ademanes de pirata,
tomaste mi timón como un regalo,
y yo en vez de arrojarte a los escualos,
ansié el botín de tus ojos de gata.

Y ahora que he encallado mi navío
en esta playa oculta entre tus pliegues,
me pides que me vaya, que navegue,
y que lo haga sin decir ni pío.

Mientras afilo el garfio, izo las velas
y pongo rumbo fijo hacia otro puerto.
Este será mi último viaje.

Cada batalla deja más secuelas,
la tuya me ha dejado medio muerto...
No creo que soporte otro abordaje.