martes, 17 de junio de 2014

Aunque la vida me gruña



Yo que nunca tuve ganas
de enfrentarme a los molinos,
y me escondí en la ventana
para evitar al vecino.


Yo que dudé de dudar,
que me engaño y me lo creo.
Yo que puse en el azar
remedios contra el mareo.

He aprendido la lección
y aprieto dientes y uñas
y no me voy al rincón
aunque la vida me gruña.

Yo que siempre tuve miedo
del precio de seguir vivo,
que grité ¡Quiero y no puedo!
y quemé los negativos.

Yo que encendía la luz
para no ver mi vacío,
yo que enseñé al avestruz
su estrategia contra el frío.

He aprendido la lección
y aprieto dientes y uñas
y no me voy al rincón
aunque la vida me gruña.

Yo que solía poner
sin dudar la otra mejilla,
yo que aprendí a parecer
la sombra de una colilla.

Yo que vivía en la excusa
para explicar la derrota,
yo que acumulé pelusas,
yo que fui el eterno idiota.

he aprendido la lección
y aprieto dientes y uñas
y no me voy al rincón
aunque la vida me gruña.