viernes, 20 de noviembre de 2009

DESOLACIÓN


Se desplomó sobre la barra.
El camarero masculló algo incomprensible mientras el alcohol pulsaba el botón OFF en su cerebro.
Cuando despertó conducía con una destreza insólita.
No lo vio venir.
Sólo un golpe brutal y cristales rotos.
Se encontraba bien, salvo por algunos cortes superficiales.
Se había estrellado contra un Aixam amarillo y azul.
Como el de Julia.
Cualquier otro tipo de vehículo habría aguantado el golpe con alguna abolladura más o menos importante, pero este, se había desintegrado.
Más allá reconoció un cuerpo de mujer, retorcido e inerte.
Se le heló la sangre.
Al acercarse pudo ver, con horror, el rostro de su esposa.
Se desplomó sobre el asfalto.

Se desplomó sobre la barra.
El camarero masculló algo incomprensible mientras el alcohol pulsaba el botón OFF en su cerebro.
Cuando despertó viajaba en un taxi hacia su casa.
Rezaba por encontrar a Julia.
Pero Julia ya no estaba allí.
Ni él tampoco.