viernes, 4 de diciembre de 2009

WARNING


Porque sólo me queda un montón de basura en los bolsillos, un montón de mierda putrefacta, me pregunto qué hacer.

Porque rasgo las vestiduras del cerebro implorando a sangre y gritos por favor, una respuesta.

Porque no me queda un solo soplo de esperanza en la memoria perdida.

Porque las lágrimas agujerean mis pupilas ensangrentadas, crucifico los recuerdos abismales en la cruz bermeja de mis vacilaciones.

Busco la decisión correcta en un estercolero repleto de cadáveres, busco mi esqueleto podrido y solo encuentro huesos en perfecto estado de desesperación.

Me estoy convirtiendo sin saberlo en un adicto a las decepciones.

Me cebo de problemas ajenos y me quedo preñado de consejos nunca dichos, soy una especie de máquina aconsejadora, pero no encuentro salida a mi propio problema inexistente.

Busco mil mentiras permitidas y me atraganto de reproches.

Oigo canciones protesta, inútiles a mis oídos, sordos de angustia, sordos de desuso.

El dolor martillea mi cuerpo y observo mis miembros tullidos, ayer frondosos, observo mil brazos y mil piernas que me faltan.

Amontono mis despojos en el mismo agujero, en la misma fosa común en la que en ocasiones, vomito lo que no he consumido.

Me desembarazo de vientos agotados, asesino insectos, a su vez, asesinos de palabras, ensangrento mis dedos y sólo consigo manchar de porquería todo lo que toco.

Destruyo lo que miro con la simple mirada, incendio iglesias por el mero hecho, violo niñas en los confesionarios, atropello ancianas e impregno de sangre la pintura gris, metalizada, de mi flamante coche a todo lujo, guardo mil pistolas en el salpicadero, y disparo a bocajarro a quien se cruza en mi desviado camino.

He corrompido las brújulas de mis compañeros y lo he hecho perderse en el maremágnum de mis mediocridades.

Absolutamente nadie sabe qué me pasa, porque la verdad es que no me pasa nada.

No voy con un cartel:

"CUIDADO, QUE ASESINO"

Pero se me ven las intenciones desde lejos.

Temo morir sin concederme el perdón que yo mismo me ofrezco, porque sé que mi condena te arrastraría a ti hacia el abismo, y eso, aunque no lo creas, iría en contra de mis principios.