domingo, 13 de diciembre de 2009

Explosiva


Amarla era suicida,
me tuve que rendir
y aplacar el deseo.

Era tan explosiva,
que tuve que elegir,
elegir entre huir
o llamar a los geos.

Su boca era veneno
besarla era sufrir
el peor de los males.

Bendito desconsuelo,
de un trago me bebí,
me bebí su elixir
de pecados mortales.

Esparcía su amor por el mundo como la metralla,
de una sola perdí las agallas, la guerra y la fe,
destrozo mi timón y encallé mi velero en la playa
donde viento me trae su aroma a cianuro y café.

Mi carbón, mi diamante,
mi placer, mi dolor,
mi calor, mi asesina.

Mi verdugo, mi amante,
se agazapa el horror
de tu amor hecho rosa
cargada de espinas.

Para huir de su nombre
mis pisadas borré
de su banco de arena,

que no hay hombre más hombre
que es que sabe perder,
y no hay mujer mas mujer
que la que me condena.


Esparcía su amor por el mundo como la metralla,
de una sola perdí las agallas, la guerra y la fe,
destrozo mi timón y encallé mi velero en la playa
donde viento me trae su aroma a cianuro y café.