jueves, 20 de mayo de 2010

CUENTO DE VECINDAD



De mi excelso vecindario

algún apunte os daré

aunque mi noción no es alta,

solo falta

que haya un juez,

una academia de inglés

y un notario.


El del local, el del bajo,

el que regenta el sex shop,

el fanático de Rocco,

quiere un poco

del vigor

de tan fantástico actor.

y su trabajo.


La de la primera planta

se casa dentro de un mes

ya ha elegido a su futuro

y es oscuro

¿qué te crees?

es que es senegalés,

a mí me encanta.


Mis vecinos del segundo

pueden ser Eva y Adán.

Pero siendo que así sienten,

la serpiente

siempre está

y el pecado original

es el más chungo.


Mi vecino del tercero,

no ha conocido mujer,

Y ha llegado a los cuarenta

él lo intenta,

y hace ver

que sus amores en red

son verdaderos.


Los que viven en la cuarta

un matrimonio con dos

hijos muy bien avenidos

han querido

otro colchón,

ella con piel de varón.

él de lagarta.


Mi vecina la del quinto

esa es una femme fatale.

No hace ruido cuando pisa,

pero avisa,

menos mal,

cuando me cambia el champan

por vino tinto.


En el sexto hay diez okupas,

de los que se meten crack,

nada tengo contra ellos

tienen sellos,

cantan rap,

y el caza-deudas del frac

no les preocupa.


El del séptimo es un friki,

ama a Chebwacca y a Spock,

tiene figuras de plomo

y en diez tomos

el guión

de ese gran peliculón:

que es Little Nicky.


Y en el octavo yo mismo,

un caballero, un señor

El rector de las alturas

La cultura:

mi obsesión.

Ejemplo de discreción

y de civismo.