viernes, 20 de enero de 2012

Los últimos cristales del invierno


Me pido resbalar por tu cadera.
Sutil. Como un suspiro...
con la suave cadencia milenaria
de los árboles.
Del modo en que resbalan...
(cuando, aún a lo lejos,
abril deja caer algún bostezo
azul al horizonte.)
del modo en que resbalan (te decía),
los últimos cristales del invierno.

Me pido el privilegio
de hallar en la recóndita pradera
un soplo, solo un soplo
de ese aroma salvaje,
(Como la procelosa catarata
que arrastra en su caída
todo lo que a su paso se atraviesa,
incluida mi voz y mi mirada.)
un soplo, solo un soplo (te decía),
de la brisa que azul tu aroma eleva
y la sangre me arranca y me enloquece.