sábado, 28 de enero de 2012

Autorretrato



Qué duro es estudiarse ante el espejo,
notar cómo los años no perdonan,
prefiero imaginarme como un Conan
a ver mi macilento y gris reflejo.

Mi antiguo torso atlético y viril
dió paso sin aviso y sin piedad
a un cuerpo ya curtido por la edad
y orondo al observarlo de perfil.

Lo antiguo y lo actual, ¡qué diferencia!
Si algo le sobra al tiempo es la paciencia
para arrugar mi frente y sembrar canas.

Pero mudé la piel como un lagarto,
si tengo que morirme lo haré harto,
mejor es morir harto que con ganas.