lunes, 2 de enero de 2012

Sé David


A veces la rutina y su querencia
ahoga tanto o más que la anaconda,
no huyas, ni lo intentes, no te escondas,
la vida ya ha firmado tu sentencia.

Qué inútil es mostrar la impertinencia
de armarse de valor contra la hedionda
rutina y no aceptar parada y fonda,
qué inutil es mostrar la disidencia.

Mas, ¡Ay! del que se sienta en la colina
dejándose ganar por la rutina
sin presentar batalla en dura lid.

Si el eco de la voz de la costumbre
es Goliath, no seas muchedumbre,
el arma está en tus manos, sé David.