viernes, 29 de enero de 2010

La gran ola de Kanagawa


...Y resulta,
al final,
que el cuadro ya no es tal cuadro,
que la luz no es ya luz,
ni es negrura lo oscuro...

Todo se vuelve bruma,
vacío, ausencia, fuego...
piedra húmeda...

... Y resulta,
al final,
que puedo ver el sonido
arrullante
de las olas
lejanas.

Puedo ver,
el sabor de la noche,
el aroma del mar...
la caricia del viento...

Acerco, por fin, mi oído al lienzo...
y me llevo los dedos...
...cubiertos de salitre
...y arrullo.