miércoles, 20 de enero de 2010

La musa


Entré despacio,
así,
sin pisar apenas...

Entré sin ruido,
con ese silencio espeso
que acompaña a lo sacro...

Y allí la hallé,
en medio de la estancia,
a oscuras...

Entre sus manos, un libro...
entre mis dedos, la pluma...

Aletear de palomas
y de pronto...

...la musa se fue
sin decir nada.