domingo, 17 de enero de 2010

Recaída


Sumergir la cabeza
entre papeles amarillos.
Papeles que huelen a desván,
a húmedo sillón abandonado...

Beber la demacrada tinta milenaria...
apenas visible,
aún tímida y frágil.

Hinchar, con rielar de espuma,
cada hueco vacío de mi espalda.

Desde el más ínfimo hueso
hasta la más alta cumbre
y las falanges.

Esa es la verdadera razón,
la única razón
de mi demencia...

Adicto soy, señor, a los poemas...

... y me encuentro...
... en plena...
... recaída...