domingo, 18 de septiembre de 2011

Siete en uno

Asmodeo, tu lengua viperina
tentó mi voluntad con la manzana,
Y Belfegor, tu caridad malsana
trabó mi diligencia matutina.

¡Oh!, Belcebú, tus gráciles manjares
nublaron mi razón con sus efluvios,
Demonio Amon me hundiste en tus diluvios
dejando roja rabia en mis altares.

 Tú, Leviatán que sibilino indicas
los bienes que no son, ni serán míos,
Mammón ese es el nombre del demonio

que azota mi bolsillo con su pica,
Y Lucifer me da la luz y el brío...
y acabo de los siete el testimonio.