miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cinco sentidos


El olor de una ausencia mojará mi almohada,
el aroma salvaje de un adiós aberrante,
en el tálamo herido, una duda, un silencio,
una mano cerrada, un angosto pasaje.


El sabor del olvido tomará mis papilas,
el amargor intenso de un abismo y su sombra,
En las manos ajadas, una tibia esperanza,
una risa perdida, una paz que se ahoga.


Una luz inquietante regará mis estancias,
con el halo solemne de lo desconocido,
en los ojos vacíos, un tal vez, un quien sabe,
Una sombra incipiente, un vergel ya marchito.


Un reloj a lo lejos recitará su mantra,
el tic-tac que me estampa en el cuello su canto
un rumor en el viento, en el eco una espada,
un estruendo, un chirrido, un sonido de pasos.

Lacerados los dedos sentirán el suplicio
la tortura que ejerce un vacío sin tregua,
En la piel quebradiza, una vía de agua,
una cruel campanada, una muerte certera.